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Innovar, ese lujo innecesario.

Innovar, ese lujo innecesario.

Hace unos días tuve la oportunidad de conversar con el dueño de una pyme, charlando sobre los desafíos de ser “proveedores de servicios” para empresas y descubrí como innovar era un lujo innecesario. Tratando de explicarle mi rol en ayudar a las organizaciones facilitando el proceso de generación de valor y el desafío que nos representaba hoy en día mostrar la importancia de continuar innovando.

Tuve una interesante explicación, diciéndome que en épocas difíciles las empresas recortaban gastos. Para ayudarme a entender me dio el ejemplo de un emprendedor que les brindaba un servicio semanal de ejercicios de stretching y que sufría en esos momentos una baja importante en su trabajo, ya que en definitiva estos servicios como pensar en innovar era apenas un lujo.

«…ya que en definitiva estos servicios como pensar en innovar era apenas un lujo…»

Me hizo recordar mi pasado laboral y rememorar la historia de la empresa a la que dediqué 10 años, aquella en la cual de lloverle clientes un día se redujo al 10% de su facturación y 1/3 de sus empleados. Si bien es cierto que el motivo fue ajeno a su alcance, debido a un cambio en las normativas. También es cierto que durante muchos años tuvo la oportunidad de innovar con las arcas súper abundantes, para lujos, actividades y eventos; no mucho para los sueldos de IT (resentimiento aparte).

En ese momento se plantearon un montón de oportunidades para innovar con nuevas propuestas e ideas, que siempre terminaban naufragando con la postura de tener la “vaca atada”, en algún comité de innovación. Cuando innovar era apenas un lujo que se podían dar gastando un porcentaje mínimo de los ingresos se le dio la espalda.

Y claramente cuando estalló la crisis, no había nada preparado para reinventarse, se quemaron los últimos cartuchos intentando cosas a las apuradas, donde cada intento costaba una fortuna en una facturación apretada.

A veces, esperar el momento ideal para innovar posterga la preparación que podríamos necesitar cuando el contexto cambia.

¿Vivieron algo similar? ¿Cómo lo abordaron en sus empresas?

Por Diego Da Col.

Una práctica posible es reservar recursos acotados para probar alternativas pequeñas: definir una pregunta, un límite de inversión y una revisión de resultados. Así, el aprendizaje puede empezar antes de que una crisis obligue a decidir con urgencia.